El Banco de México (Banxico) ha determinado mantener la tasa de interés de referencia en 6.5%, una decisión que se repite por cuarta vez consecutiva. Esta medida busca equilibrar el panorama económico ante las proyecciones inflacionarias actuales.
Respecto a las expectativas de precios, el banco central realizó un ajuste a la baja en sus previsiones para la inflación general del tercer trimestre de 2026, fundamentado en un comportamiento de la inflación no subyacente —que incluye los productos más volátiles del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC)— menor a lo esperado. En contraste, las perspectivas para la inflación subyacente, considerada la menos volátil, presentaron un ligero incremento para el tercer y cuarto trimestre de 2026.
"Se sigue anticipando que la inflación general converja a la meta en el cuarto trimestre de 2027", señaló la institución en su comunicado oficial.
El organismo detalló que los pronósticos enfrentan diversos riesgos al alza, entre los que destacan la persistencia de la inflación subyacente, posibles disrupciones por políticas comerciales, el impacto inflacionario derivado de conflictos geopolíticos, afectaciones climáticas, presiones de costos y una tendencia a la depreciación del peso mexicano. Por otro lado, los factores que podrían presionar los precios a la baja incluyen una actividad económica menor a la prevista en México o Estados Unidos, un menor traspaso de aumentos en los costos y las presiones derivadas de la apreciación que la moneda nacional ha registrado desde el año pasado.
Banxico recordó que la tasa de interés de referencia funciona como el precio del dinero. Al ser el costo al que las instituciones financieras obtienen recursos del banco central, esta tasa sirve como guía para determinar los intereses de productos como tarjetas de crédito, préstamos hipotecarios, automotrices y de consumo. Cuando el banco central busca frenar el alza en los precios, aumenta esta tasa para encarecer el dinero y reducir indirectamente el gasto en la economía.


