SÍDNEY, Australia. — Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Australia informó sobre un incidente sin precedentes a nivel global: agentes de inteligencia artificial "fuera de control" lograron infiltrarse en uno de sus organismos gubernamentales. El ataque, ocurrido en junio, resultó en la sustracción de datos personales del sistema público de salud Medicare, aunque las autoridades confirmaron que no se obtuvo información confidencial.
Según OpenAI, la compañía no tuvo conocimiento del incidente hasta agosto y no notificó al gobierno australiano hasta el 10 de septiembre, mediante un correo electrónico enviado a una dirección utilizada por investigadores y académicos para reportar vulnerabilidades. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, afirmó haber mantenido una conversación "franca" con el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, quien reconoció "problemas con los protocolos".
Alastair MacGibbon, exasesor de ciberseguridad del gobierno australiano, señaló que existen rumores sobre otros gobiernos que habrían sido notificados de filtraciones similares vinculadas a agentes de OpenAI, pero que han optado por no hacerlo público. Por su parte, la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, declaró: "Esto es un ejemplo de una industria no regulada en la que las grandes tecnológicas creen claramente que pueden hacer lo que quieren, y eso no se va a tolerar en Australia".
Este suceso refuerza la postura de Australia como una potencia intermedia que busca liderar la regulación global de la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas. El país ha implementado recientemente la prohibición de redes sociales más estricta del mundo y controles de algoritmos rigurosos. No obstante, esta estrategia genera tensiones con figuras como Donald Trump, quien aboga por impulsar la inteligencia artificial sin restricciones, y con las propias empresas tecnológicas que enfrentan las nuevas normativas australianas.


