En un entorno donde el desempleo juvenil persiste como un desafío global, grandes corporaciones han adoptado dinámicas de reclutamiento que emulan concursos de talentos. Un ejemplo destacado es 'Brandstorm', la competencia internacional organizada por L'Oréal, donde jóvenes presentan ideas de negocio ante audiencias y jurados. Yumi Liberman, de 24 años, fue una de las participantes que, tras presentar una propuesta de app para el cuidado del cabello en Londres en 2024, logró destacar. Aunque el equipo ganador obtiene un empleo directo, Liberman impresionó a los directivos y consiguió una plaza en el programa de formación en gestión de marketing de la firma francesa, tras alcanzar el tercer lugar en la final mundial en París.
Sin embargo, este modelo genera debate. Mientras que L'Oréal asegura que el concurso atrae a candidatos diversos que no habrían considerado postularse por vías tradicionales, las cifras muestran una alta competitividad: este año se inscribieron 380,000 personas, un 60% más que en 2025, dejando a la gran mayoría sin una oferta laboral.
La crítica también apunta a la carga de trabajo no remunerado. Melissa Alcruz, quien participó en una competencia interna tipo 'bake-off' en MTV para obtener un ascenso, calificó el proceso como "intimidante". Según relata, se esperaba que los candidatos desarrollaran proyectos complejos en su tiempo libre, además de cumplir con sus responsabilidades laborales habituales. Ante esto, Katrina Collier, experta en selección de personal, advierte sobre el riesgo de "discriminación económica", señalando que solo quienes cuentan con respaldo financiero pueden dedicar meses a competir sin garantía de éxito.
Por su parte, Jamie Kohn, de la firma Gartner, sostiene que estos formatos llegaron para quedarse debido a la facilidad que ofrecen a los empleadores para evaluar capacidades reales. No obstante, la psicóloga Amanda Potter advierte que estos métodos podrían favorecer exclusivamente a perfiles extrovertidos, creando organizaciones homogéneas. Liberman, quien padece dislexia severa, defiende el formato argumentando que le permitió evitar el desempleo tras graduarse, al ofrecer una alternativa a las entrevistas tradicionales que, para ella, resultan más complejas.


