Sophia Amoruso, quien llegó a poseer una fortuna superior a la de Beyoncé, alcanzó el éxito empresarial con Nasty Gal, una marca que en 2012 se posicionó como la minorista de mayor crecimiento en Estados Unidos, reportando ingresos superiores a los 100 millones de dólares, según la revista Inc. Sin embargo, lo que comenzó como una forma de evitar el trabajo convencional terminó en una crisis financiera que culminó en la quiebra.
La historia de Amoruso inició en 2006, cuando, mientras trabajaba en el vestíbulo de una escuela de arte, comenzó a vender ropa vintage en eBay. Previamente, había incursionado en la reventa de libros a través de Amazon. Su modelo de negocio evolucionó rápidamente: en el primer año generó 75,000 dólares, cifra que ascendió a 250,000 el segundo, 1.1 millones el tercero, 6.5 millones el cuarto y 30 millones en el quinto año.
El punto de inflexión ocurrió cuando fondos de capital riesgo valoraron Nasty Gal en 350 millones de dólares, inyectando 50 millones para su expansión. Según Amoruso, este fue el inicio de los problemas: "Las cosas se pusieron feas cuando valoraron la empresa en 350 millones de dólares, más de 10 veces los ingresos, como si fuéramos Uber o algo así. Los negocios de moda no están preparados para escalar de la misma manera".
Para 2014, los ingresos descendieron a 85 millones de dólares. En enero de 2015, Amoruso dejó su cargo como directora ejecutiva, cediendo el puesto a Sheree Waterson y asumiendo la presidencia ejecutiva. Finalmente, en febrero de 2017, el grupo británico Boohoo Group adquirió los activos de Nasty Gal por aproximadamente 20 millones de dólares, enfocándose únicamente en la propiedad intelectual, el logotipo y la base de datos de clientes, sin absorber la plantilla ni las operaciones.
Actualmente, Amoruso, de 42 años, dirige un fondo de capital riesgo llamado Trust Fund, respaldado por figuras como Paris Hilton, tras haber gestionado previamente Girlboss Media.


