CIUDAD DE MÉXICO. — La historia política de México ha estado marcada por rupturas emblemáticas entre presidentes y sus antecesores, episodios que, según el análisis de Gustavo Gordillo, reflejan los riesgos de la arrogancia política o "hybris".
El primer gran quiebre ocurrió entre 1934 y 1936, cuando Lázaro Cárdenas consolidó el régimen presidencialista al desplazar el poder informal de Plutarco Elías Calles, quien había controlado la política nacional a través de tres presidentes interinos: Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez. Tras destituir a gobernadores y legisladores afines a Calles, Cárdenas aseguró el control de las Fuerzas Armadas. El 10 de abril de 1936, militares leales a Cárdenas detuvieron a Calles en su hacienda de Santa Bárbara y lo escoltaron a un avión rumbo al exilio en Estados Unidos, junto a figuras como Luis N. Morones.
El segundo acto involucró a Luis Echeverría y José López Portillo, amigos desde la infancia en la colonia Roma. La transición estuvo marcada por la crisis económica de agosto de 1976, que incluyó la primera devaluación del peso en 22 años y la expropiación de tierras en Sonora. La ruptura se formalizó el 16 de mayo de 1977, cuando López Portillo designó a Echeverría como embajador extraordinario y plenipotenciario en misión especial, enviándolo a representar a México ante la Unesco, Australia y Nueva Zelanda hasta 1979.
Finalmente, la relación entre Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo representa la ruptura más abrupta. Tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994, Zedillo, quien fungió como secretario de Programación y Presupuesto y de Educación Pública con Salinas, fue designado candidato sustituto. A pocos días de iniciar el sexenio, la falta de reservas internacionales provocó una severa devaluación, fuga de capitales y un aumento crítico de la deuda. Salinas calificó la crisis como el "error de diciembre", atribuyendo la responsabilidad a la administración entrante. El conflicto escaló con el arresto de Raúl Salinas de Gortari, hermano del ex presidente, acusado del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu y cargos por narcotráfico. Este quiebre, que estalló entre diciembre de 1994 y marzo de 1995, fracturó al PRI y fue un factor determinante en la pérdida de la Presidencia en el año 2000.

