TAMPICO, Tamps. — El uso indiscriminado de medicamentos como Ozempic y Mounjaro, popularizados como soluciones rápidas para la pérdida de peso, ha encendido las alarmas entre la comunidad médica local. Especialistas enfatizan que estos fármacos, clasificados como agonistas de GLP-1 y GIP, no deben ser considerados soluciones mágicas, sino tratamientos que exigen una prescripción ética y adaptada a las necesidades específicas de cada paciente.
El doctor Vladimir Meza señala que el descenso de peso sin un control profesional conlleva riesgos significativos, particularmente la pérdida de masa muscular. Según los expertos, el tratamiento debe ir acompañado obligatoriamente de un plan de nutrición balanceado y una rutina de ejercicio de fuerza para evitar complicaciones metabólicas y físicas.
La problemática se extiende más allá de la falta de supervisión médica. Existe una creciente preocupación por la alerta sanitaria derivada de la piratería y la falta de regulación en el mercado nacional, lo que pone en riesgo la integridad de quienes adquieren estos productos por vías no oficiales. Asimismo, se ha documentado el fenómeno del "efecto rebote" en pacientes que abandonan el tratamiento sin una transición adecuada, lo que subraya la importancia de la permanencia y el seguimiento clínico constante.
Finalmente, los especialistas advierten sobre el choque con la realidad que enfrentan pacientes que logran reducciones drásticas, como aquellos que reportan haber perdido 20 kilos, pero que presentan secuelas por la falta de un enfoque integral en su proceso de salud.


