CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — A un año del asesinato de Jesús Israel dentro del plantel del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, estudiantes, trabajadores y padres de familia han expresado su preocupación por el debilitamiento de los protocolos de seguridad. Si bien la implementación de torniquetes con reconocimiento facial logró frenar el acceso a personas ajenas y eliminar el comercio ambulante, la comunidad señala que otras medidas preventivas han quedado en el olvido.
Los alumnos denunciaron que la revisión de mochilas ya no se realiza y que los detectores de metales instalados no funcionan de manera eficiente. Eloísa, estudiante de quinto semestre, señaló que los dispositivos suenan de forma aleatoria, lo que genera incertidumbre sobre su utilidad real. En este sentido, Valentina, otra alumna del plantel, coincidió en que, pese a los controles de entrada, es posible ingresar con objetos metálicos o bebidas alcohólicas sin que los arcos de seguridad detecten irregularidades.
La conmemoración del primer aniversario de la tragedia, ocurrida el 23 de septiembre de 2026, incluyó la colocación de carteles y veladoras, además de un cierre vial. Los estudiantes recordaron que el suceso obligó a la institución a impartir clases en línea durante un semestre, periodo en el que se hizo evidente el incremento de trastornos como ansiedad y depresión entre los jóvenes, derivados de la pandemia de covid-19.
En el ámbito judicial, el proceso contra el exalumno Lex Ash-ton, autor del crimen, permanece estancado. La audiencia intermedia ha sido diferida en dos ocasiones durante el último mes, debido a que la Fiscalía de la Ciudad de México no ha completado el traslado de los medios de prueba necesarios para el juicio.
Finalmente, los estudiantes denunciaron abusos por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital. Según los testimonios, los oficiales extorsionan y hostigan a los jóvenes en la zona conocida como Las Torres, bajo el pretexto de realizar rondines, exigiendo dinero a cambio de no detenerlos. Asimismo, se reportó una creciente tensión entre los alumnos y la presencia de padres de familia, quienes, en su intento por reforzar la seguridad, han buscado imponer reglas adicionales en el entorno escolar.


